Carla Raguseo

Carla Raguseo: “Hacer zoom y el nuevo verbo”

11 ago 20

Carla Raguseo es profesora de inglés en la Universidad Nacional de Rosario y formadora docente en el ISPI 9123 San Bartolomé. Es maestranda en Procesos Educativos Mediados por Tecnologías de la Universidad Nacional de Córdoba y editora del blog EFL Context.AR. Se suma a “#Signos2020: nuevos tiempos, ¿nuevas palabras?”, con la expresión “hacer zoom”.

 

Por Carla Raguseo

 

Desde el propio Silicon Valley se sorprenden por la rapidez con la que zoom se transformó en un nuevo verbo en inglés para referirse a la acción de conectarse a través de la aplicación que ya es sinónimo de videoconferencia durante esta pandemia. Cabe recordar que en esta lengua los verbos zoom in y zoom out se desprenden del sustantivo zoom o lente ajustable de una cámara fotográfica que acerca o aleja las imágenes. En español, “hacer zoom” se extendió tanto al teletrabajo y a la educación en la virtualidad como a encuentros cotidianos entre amistades y familiares hasta los “zoompleaños”. Hay quienes dicen que la pantalla con vista en cuadrícula será una marca de época; juntxs, pero a distancia.

Tan velozmente como se extendió su uso, se alzaron también señales de alarma con respecto a sus fallas de seguridad. ¿Peligros reales, guerra entre corporaciones o leyendas urbanas en tiempos de cuarentena? Algunas instituciones incorporaron su uso mientras otras lo desaconsejan o prohíben. Además de la seguridad aparece la preocupación por la conectividad, la disponibilidad en la organización familiar y otros etcéteras. To zoom or not to zoom, that is the question. ¿A qué realidades nos permite acercarnos (zoom in), a cuántas otras deja fuera de cuadro (zoom out)?

Ya sea por Zoom, Meet, Jitsi o Skype, lo cierto es que al extenderse el aislamiento social preventivo y obligatorio (ASPO) en educación se torna deseable y necesaria alguna instancia de encuentro sincrónico entre docentes y estudiantes más allá del desarrollo de actividades en las aulas virtuales. Se activan protocolos: ¿con video o sin video?, ¿chat o micrófono?, ¿con sala de espera?, ¿compartimos pantalla?

Por otro lado, si bien en las aulas virtuales la “presencia” está marcada por la interacción y la participación activa, ciertas prácticas en las videoconferencias parecieran remitir al formato de las clases magistrales. En los estudiantes también hay un registro de “dar el presente”, disculparse por “no asistir” o hasta “simular asistencia” con una imagen congelada o desactivando la cámara, dejando en claro que la conexión es solo el primer paso y la presencia debe construirse mediante la acción con otrxs.

Entre lxs más jóvenes, la invitación a conectarse por Zoom es un intento de recuperar la visita a casa de sus pares previa negociación del tiempo en los dispositivos del hogar. Se juntan para charlar, dibujar en la pizarra o a jugar. “Alma hizo una especie de room tour, nos mostró los dibujos que había hecho y los muebles de su habitación”, cuenta Chiara y agrega: “No es tan divertido como ir a su casa, pero es lo que podemos hacer”.

Me rehúso a usar marcas y prefiero decir “clases en vivo”, “videoconferencia” o “reunión”, pero hay un aspecto del zoom que podemos pensar. Llámese como se llame, mal o bien hay una irrupción de esa “lente” en nuestro entorno cotidiano que nos exige recontextualizarnos y cambiar el registro entre una conexión y otra en un permanente primer plano. Si bien la sincronía de algún modo anticipa y posibilita un encuentro, también genera tensiones en torno a aspectos técnicos, repertorios expresivos corporales y la superposición de tiempos y espacios que antes se encontraban más claramente diferenciados. Como tantas otras, es probable que la aplicación pase al olvido, pero quizás la palabra quede asociada a un tiempo en el que vivimos y tratamos de acercarnos en un continuo sin afuera y sin adentro.

 

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